marzo 27, 2019

Dr. Lutz Ahrens de la Universidad de Ciencias Agrícolas de Uppsala visitó nuestra facultad

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Concretando un viaje académico que lo trajo por primera vez a Chile, el investigador de la Universidad de Ciencias Agrícolas de Uppsala en Suecia, Dr. Lutz Ahrens, estuvo invitado en nuestra casa de estudios como parte de un proyecto FONDECYT que dirige el decano de la Facultad de Ciencias Ambientales, Dr. Ricardo Barra.

Durante su estadía, el académico sueco realizó un seminario sobre contaminantes orgánicos en ecosistemas acuáticos, y entre otras actividades además visitó la sede de nuestra facultad en Chillán.

Entre aquellas instancias, el investigador se dio el tiempo de entregar detalles sobre el trabajo que realiza en su país, y que en específico aborda los nuevos desafíos de investigación que están desarrollando actualmente en Suecia, especialmente en el ámbito de nuevos dispositivos de muestreo pasivo que están trabajando.

 

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PROBLEMA GLOBAL

¿Cuál es el propósito principal de su visita a nuestro país?

Uno de las razones principales es abordar el uso de los muestreadores pasivos para el monitoreo de contaminantes. La idea es discutir tópicos como su calibración o uso general de estos dispositivos, y así lograr generar colaboraciones en el largo plazo entre la Universidad de Concepción y la Universidad de Ciencias Agrícolas de Uppsala, allá en Suecia.

 

¿Qué otras expectativas le generan nuestra región?

Espero poder establecer una comparación entre Chile y Suecia, no sólo como culturas diferentes, sino que también quiero aprender y ver las problemáticas similares que existen entre nuestros países, como la contaminación acuática o el tema del agua potable.

 

¿Qué realidad está viviendo en este ámbito Suecia?

Allá hay fuentes de microcontaminantes orgánicos, generados básicamente por la industria o las plantas de tratamientos de aguas servidas, que hacen que estos contaminantes entren a los sistemas acuáticos. En ese sentido la situación es muy parecida entre ambos países, que tal vez presentan contaminantes distintos, pero que en el fondo se trata de una situación muy similar.

 

¿Cuentan con un apoyo real del ámbito privado?

No mucho. Las compañías pequeñas cooperan en el desarrollo de ciertas tecnologías, pero no es suficiente el apoyo en realidad, ya que básicamente el respaldo principal pasa por la ayuda de municipios o la cooperación estatal.

 

¿Cómo se está trabajado ese problema allá?

Lo primero es que nosotros tenemos un set de regulaciones que establecen los límites máximos de estos contaminantes en los sistemas ambientales como el agua, que son constantemente medidos, al igual que seguramente acá. Sin embargo, si hay un químico que no está regulado y que aparece, lo que se hace es abordar el problema desde las fuentes. Por ejemplo, con sistemas de tratamiento y el diseño de sistemas tecnológicos que permitan abatir estos contaminantes, o sacarlos de las corrientes que van a los ríos.

 

En ese sentido la problemática es muy similar entre ambos países.

Es que este es un problema global. Tanto así que deberíamos prohibir de plano los químicos que sean persistentes, bioacumulables y tóxicos. Lo primero, es que al grupo de sustancias con estas características hay que eliminarlas a nivel mundial. Lo mismo con contaminantes emergentes como los productos farmacéuticos, que hoy en día registran ocurrencia en muchos cursos de agua. Hay que trabajar para crear tecnologías que permitan eliminarlos o abatirlos.

 

En Chile se tiende a pensar que un país como Suecia tendría estos problemas un poco más resueltos.

La escala es distinta pero los problemas son similares. Finalmente, la falta de cooperación de ciertas áreas privadas, la ausencia de políticas estatales fuertes, y sobre todo la complacencia indirecta de un estilo de vida que todavía pareciera ignorar que el problema de la contaminación es real y está pasando frente a nuestros ojos, es sin duda el principal problema.

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