Programa de transferencia en ciencia y tecnología del CEAZA inicia sus actividades con apoyo del MUSELS en Liceo de Tongoy

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El trabajo incluyó la puesta en marcha de un modelo piloto de apoyo a la educación en el liceo, que propició además la obtención de recursos a través de un proyecto de fortalecimiento territorial que permitirá la continuidad de la propuesta.

Desde el 2016 el centro científico CEAZA trabaja en la implementación de un programa de transferencia de conocimientos científicos y tecnológicos, que busca, entre otras cosas, apoyar y fortalecer el proceso académico de los alumnos de la carrera Técnico Profesional en Acuicultura del Liceo Carmen Rodríguez Henríquez de Tongoy. En este lugar, un equipo de profesionales del centro en conjunto con investigadores CEAZA y MUSELS, inició el año pasado un plan piloto que permitió sentar las bases para un trabajo que pretende vincular a la sociedad civil, el sector productivo asociado y la formación de los técnicos profesionales en la localidad.

Este programa de transferencia, incluyó también la rama científico humanista del liceo polivalente, así estudiantes de las dos áreas del liceo se beneficiaron con la iniciativa. En este ámbito, un piloto de trabajo a través de módulos educativos enfocados a instruir a los estudiantes sobre nuevas herramientas para su futura labor, permitió robustecer el trabajo académico con miras al 2017; además de enriquecer propuestas para la obtención de recursos mediante fondos concursables, que permitirán dar continuidad, por al menos dos años, a lo realizado hasta hoy.

Vinculación ciencia-empresa-sociedad

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Estudiantes conociendo la infraestructura de INVERTEC y sus operaciones para la producción ostionera.

Otra arista que contempla el programa es el fortalecimiento y vinculación con el sector productivo de Tongoy, específicamente entre la carrera técnica del liceo y la empresa de acuícola INVERTEC, que desde hace muchos años se desempeña en la producción de ostiones en Tongoy.

En este contexto Macarena Contreras, docente de 3° medio del liceo, indicó que “en una reunión a principio del 2016, junto a representantes de la empresa ostionera, el liceo y CEAZA; se definieron cuáles eran las necesidades que la empresa tenía dentro de su área de trabajo. En esta línea subrayaron que necesitaban técnicos y no operarios, es decir, trabajadores que conozcan muy bien las técnicas de su quehacer habitual, personas capaces de hacer críticas para mejorar y dar soluciones a su trabajo; y eso se logra enseñando los fundamentos, justamente una de las grandes intervenciones que ha tenido CEAZA dentro del liceo”.

Por su parte, Pilar Molina, encargada de transferencia del conocimiento del CEAZA, sostiene que la idea a largo plazo es que INVERTEC pueda crecer en su operación de producción de ostión a través de una mejor tecnología, ya que actualmente el manejo no es el óptimo. En este contexto, lo que pretende el CEAZA, desde la investigación científica, es precisamente apoyar a profesionalizar la operación mediante un protocolo establecido para el manejo controlado del hatchery, además de prepararlos para enfrentar nuevos escenarios ambientales frente al cambio climático.

“Pretendemos adquirir equipos nuevos, hacer experimentos para mejorar los procedimientos, y además, realizar estudios científicos referentes al cambio climático, por ejemplo de cómo afecta la acidificación de los océanos en la producción de ostiones de la Región de Coquimbo”.

Todo este trabajo ha sido posible gracias a la retroalimentación sistemática conseguida entre el centro y la empresa, donde han podido identificar en conjunto las necesidades de la industria acuícola local y trabajar en pos de atender dichos requerimientos.

Transferencia 2016 y 2017

El modelo piloto ejecutado durante el 2016, consideró el trabajo con estudiantes de 3° medio de la carrera técnico profesional en acuicultura y los de 4to medio del ramo de biología del área científico humanista del liceo de Tongoy. Con los primeros, se trabajó una serie de módulos de estudio que incluyó la participación de investigadores y profesionales en diversas áreas de la ciencia y tecnología. Con el segundo grupo, se efectuó un trabajo algo más acotado y dirigido a mostrarles sus posibilidades en el ámbito de la ciencia y/o el turismo asociado a su localidad.

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Alumnos del liceo en terreno, tomando muestras de fósiles en la costa de Tongoy.

Algunas de las materias que se abordaron el año pasado fueron por ejemplo la basura en las playas, ecofisiología marina, bioparámetros de la acuicultura, evolución y paleontología. Sobre esto último, el Dr. Marcelo Rivadeneira, investigador CEAZA, explica que “a través de cinco clases quisimos introducir a los alumnos de 4° al tema, y enseñarles cómo mediante la paleontología se pueden dar respuestas a preguntas de evolución. También los instruimos en cómo abordar una pregunta desde el punto de vista del método científico”.

Para el 2017 se proyecta ampliar el espectro de trabajo y además de incorporar “ciencia” en el currículum se trabajará con  apoyo de más actores que enriquecerán la malla académica. Así por ejemplo se contará con cursos de legislación marina y normas sanitarias que encabezarán expertos de Sernapesca, también cursos impartidos por la Armada de Chile y un módulo encabezado por el Dr. Germán Merino, investigador de la UCN y CEAZA, quien abordará la bioingeniería para la acuicultura desde su experiencia como emprendedor en acuiponía, este último curso se asociará con el Liceo Agrícola de Ovalle Tadeo Perry Barnes.

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Primeras clases de este 2017 con los alumnos de 3° medio del liceo.

Este año se pretende aumentar el nivel de exigencia de los actuales cuartos medios por ser los primeros estudiantes (en 2016) favorecidos con la propuesta. En este sentido, se ha trabajado de la mano con los profesores y profesionales del liceo, para primero, identificar las necesidades académicas del establecimiento, y segundo, para codiseñar y acoplar los contenidos a la malla curricular de educación.

“Estamos desarrollando módulos educativos con contenidos muy similares al año pasado para los alumnos de 3°Medio de este año y, a la vez, estamos desarrollando de cero los módulos para los estudiantes que pasaron a 4° medio. Esto es siempre enmarcado en el currículum definido por el ministerio, pensando en que los profesores lo puedan continuar luego de forma independiente cuando el proyecto termine, pero siempre con nuestro apoyo”, puntualiza el Dr. Bernardo Broitman, investigador CEAZA y MUSELS.

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Enseñando las posibilidades que se desprenden de la herramienta CEAZA Met.

Añade que “tenemos la expectativa básica, pero ambiciosa, de que los estudiantes puedan actuar como una fuerza de cambio cuando se incorporen al mundo laboral, ya que van a ser capaces de manejar más instrumentos, generar mejor información y además interpretar  los mecanismos básicos que, por ejemplo, hacen fluctuar los bioparámetros en la bahía de Tongoy”.

La labor para este año integra también una capacitación a docentes, con el objetivo de proyectar el trabajo a largo plazo, es decir, dejar instaladas las capacidades para que luego el liceo continúe con el modelo de forma independiente.

Proyecto de Fortalecimiento I+D

“Desarrollo de capacidades y bases técnicas para la adaptación al cambio climático en la acuicultura de bivalvos” es el título de la iniciativa que recientemente el CEAZA se adjudicó en el “II Concurso de fortalecimiento de centros regionales para el desarrollo territorial mediante proyectos de I+D 2016”, que busca desarrollar un modelo de transferencia de la investigación científica en la bahía de Tongoy, implementando un sistema de monitoreo del agua de mar y otro al interior de los hatcheries para medir las variable físico-químicas en los sistemas de cultivo larval.

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Investigador CEAZA/MUSELS enseñando a los estudiantes cómo realizar mediciones periódicas de diferentes parámetros oceanográficos.

El Dr. Bernardo Broitman, director del proyecto, explica que la investigación plantea estudiar cómo varían una serie de parámetros ambientales en la bahía, particularmente aquellos que afectan a la industria acuícola; variables oceanográficas como la temperatura, salinidad, oxígeno y concentración de clorofila, además del pH. Así como también variables meteorológicas como dirección y velocidad del viento, temperatura del aire, entre otras.

“Vamos a tratar de establecer cómo estas variables del medio marino se relacionan con las condiciones que se experimentan al interior de los recintos donde se cultivan las larvas de ostión (o hatcheries), las que luego se ponen en el mar. De esta manera, esperamos poder entender, anticipar y, eventualmente mitigar, condiciones oceanográficas desfavorables para el cultivo en los hatcheries”, asegura.

Asimismo se llevará a cabo experimentos que pondrán a prueba las capacidades fisiológicas del ostión y que servirán para determinar, en un ambiente controlado, cuáles son los efectos de los rangos de variación en las larvas de dicha especie.

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Profesional del CEAZA mostrando parte de los instrumentos de medición de variables oceanográficas.

La iniciativa contempla también una componente de desarrollo social y económico, que según el científico, es fundamental, pues todo lo que realicen en la industria será replicado en el liceo de Tongoy. “Con el apoyo pedagógico pertinente, esperamos que los estudiantes hagan sus prácticas y eventualmente logren una inserción laboral en la industria. De esta manera, mejorarán sus capacidades y ayudarán a que la industria adopte prácticas tecnológicamente más avanzadas, como es el monitoreo de las variables ambientales, mediante la incorporación de mano de obra calificada”.

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