Región de Coquimbo: Ciencia, arte y comunidad local convergen en la creación de mural que expone posibles efectos de la acidificación del océano en Tongoy

Una enriquecedora experiencia fue la que vivieron artistas y científicos que pintaron, en los muros externos del Liceo Carmen Rodríguez Henríquez de Tongoy, junto a la comunidad, una obra de arte con el fin de generar un intercambio entre el conocimiento local y el científico desarrollado por el Núcleo Milenio MUSELS.

La iniciativa surge como resultado del trabajo conjunto, en 2019, entre la comunidad de Tongoy y MUSELS, en colaboración con el Centro Científico CEAZA y CarboNatLab. Ya en mayo del mismo año, con apoyo de profesores y estudiantes, durante la semana de la educación artística se codiseño y pintó la primera parte del mural, centrado en la biodiversidad y ecosistemas de la zona en conexión con la acuicultura de ostiones y el cambio global.

Debido al éxito y acogida de dicha actividad, el ilustrador y muralista Alonzo Salazar, encargado de dar la visión artística de la obra, y los artistas y científicos Fernanda Oyarzún, Felipe Portilla y Sol Pacheco, se comprometieron a extender el mural para profundizar en la temática de acidificación del océano y su efecto en los ostiones y otros organismos marinos.

“Se decidió que el enfoque de esta nueva fase estaría en los efectos de la acidificación sobre el cultivo del ostión y otras especies locales, dada la relevancia que tiene para la comunidad este tema en su proceso de adaptación al cambio climático. Buscamos mostrar cómo está todo interconectado, desde la investigación científica al conocimiento local. Queremos que el mural, más que dar respuestas, abra la conversación, genere preguntas y sirva como punto de conversación y reflexión”, puntualiza Fernanda Oyarzún, encargada de ejecución del proyecto de Proyección al Medio Externo (PME) 2018.

La extensión del mural, fue la actividad de cierre en Tongoy del proyecto PME de Arte y Ciencia del Núcleo Milenio MUSELS, titulado “Creando Realidades, Adaptación al Cambio Climático”, que en diciembre tiene programada una exposición final en la ciudad de Concepción, Región del Biobío.

 “Es una forma de difundir el conocimiento científico como un proceso de aprendizaje mutuo, de rescate de la memoria y conocimiento local. Quisimos abrir este espacio de diálogo para aprender de la comunidad, su visión y los nuevos imaginarios que se están formando en torno al ambiente, el territorio y al uso sustentable de los recursos, lo que se volvió más relevante con la contingencia nacional”, explica.

Acogida de la comunidad

Según relata Fernanda Oyarzún, doctora en biología y también artista colaboradora del mural, durante la semana de trabajo se generó una conexión especial con la comunidad, relación que se fortaleció a lo largo de este año. Esto se tradujo en un constante apoyo hacia la labor desarrollada y en una constante retroalimentación que enriqueció el proyecto. 

El mural, que está ubicado en un lugar altamente transitado, durante su elaboración permitió a los artistas interactuar con una parte importante de la comunidad de Tongoy. “Las personas paraban a conversar, nos contaban sus historias, compartían bebida y sopaipillas con nosotros, nos hacían preguntas o sugerencias, o simplemente entregaban palabras de apoyo y buen humor. Así surgieron nuevas ideas y temáticas que incorporamos al trabajo o que queremos incorporar el próximo año cuando volvamos a trabajar en la tercera etapa”, sostiene la especialista.

Y añade que “lo que más nos movió internamente fue que la gente se acercó mucho a dar las gracias por ‘embellecer su pueblo’, incluyendo señoras de edad, niños, profesoras, pescadores, emigrantes y jóvenes. Pero el agradecimiento es mutuo, porque quedamos llenos de energía para seguir trabajando en más proyectos y con ideas que se generaron justamente a partir de este proceso de cultivar el conocimiento en comunidad”.

Arte y Ciencia para construir conocimiento

Para la Dra. Oyarzún, “el arte apela a las emociones, a la intuición, a lo impalpable” y lo conecta con la información e investigación sobre las diferentes temáticas que estudian los científicos a lo largo del país. Explica que no se trata sólo de hablar de cuotas de captura o impacto ecológico, si no de lo que significa culturalmente un organismo para una comunidad y del conocimiento ancestral que a veces permanece invisibilizado. Estos ecosistemas son el patrimonio natural, pero también son historias, recuerdos, y parte de la identidad de un lugar y de las personas.

“Por ejemplo, los pescadores se emocionaban y se acercaban al ver la jergilla o el pez perro que se dibujó en el mural, y nos contaban cómo antiguamente se pescaba, cómo ha decaído su abundancia, cómo ha cambiado su bahía, sus observaciones, pero también sus emociones en relación a eso, su solastalgia”, relata.

Proyecciones

Los artistas y científicos ya se preparan para los murales que se pintarán el próximo año en 4 caletas de Chile: la extensión de este mural en Tongoy, elaboración en Caleta Coliumo (Región del Biobío) y en Caleta el Manzano y Hornopirén (Región de los Lagos), donde se seguirá explorando la adaptación al cambio global y los nuevos imaginarios que se están construyendo como país. Este es un esfuerzo no sólo de intercambiar información con la comunidad, sino de seguir cultivando relaciones de colaboración y aprendizaje mutuo con respeto y empatía. “El arte es parte del alma y de la identidad de un lugar y de una comunidad, no es superfluo, es parte de la dignidad humana de la cual se habla estos días”, sostiene.

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